2. El Granodioso mundo del cerdo. Infancia y juventud

“ande salir las manos primero, sino mala racha para mañana.  Ande ser todos varones, y si sale una femina, para la labor del hogar bivirá. Hemos de bañar con agua fria y haremos de azotar con wango de ortiga, sino rebeldes seran. Hemos de jalar las orejas y les diremos, ” Longo sucio, si no sacas veinte, juete te dedar”. Hemos de hacer  aprender a sacar ventaja sobre todas las oportunidades de desarrollo bolsillar, sin importar nadie mas que sus personas.  Jamas dejaran que alguien les toque, por lo contrario ustedes tocaran y se aran respetar. Han de aprender a respetar a papi Ren y a mama Hortens.” (sic)

Aquella era la frase de mayor contraste que colgaba sujetada por un pedazo de imán en el refrigerador de la “mansión de los Villa”.

Sí, lo dije, fueron veinte y siete hijos los que Renso y Hortens tuvieron, sin duda Renso obtuvo algunos más en función de sus labores de VARÓN, que tan orgulloso sacaba en cara ante sus amigos de “domingo de traguito”, cuyo reto secreto denominado “panitas hasta siempre” era el de hacer de sus virilidades un instrumento de reproducción masiva, el cuál mientras más vástagos procrearan, pues más grande habría de ser su reputación.

Digamos que Renso con el pasar de los años se convertiría en el “El 38”, pero bueno, esa es otra historia en la cuál no pretendo involucrarme por razones de espacio limitado del humilde autor y tiempo del perezoso lector.

El dinero llegaba, ¿cómo?, pues no se. Son pequeños vacíos, los cuales el presente escritor no ha podido cubrir; ya sea por motivos de falta de información, ya sea por razones de conducta interna. Eso si, existe la leve sospecha de que Renso y Hortens hicieron de gambita en gambita, una sucia fortunita. 

Levemente cabría recalcar que la vida dentro de la “mansión de los villa”, como se anunciaba en una alfombra de plástico azul brillante al pie de la grotesca puerta de vidrios igualmente azules pero con un tono más bajo. La podría describir como un corral de oink-sillos.

Peleas diarias, insultos mortales, pero lo más ligado al término “oink-sillos” eran aquellos gritos que se escuchaban a diario de la siguiente manera(querido lector para pronunciar el siguiente sonido, será necesario que lo vocalice mientras absorbe aire, y procure hacer de su dulce voz, una ronca y grave): UUUIIIII que el guagua ya le acuchillaron otra vez, UUUIIIII que la Maruja se mete en mi cama con el Wash, UUUIIIII que papi ya no me pegues más, UUUIIIII y a mi mami tampoco, UUUIIIII al Caguilla tampoco, UUUIIIII que a mi no otra vez, UUUIIIII que la ortiga si duele…

Estos eran los días normales, ahora el lector ha de imaginarse las jornadas de “domingo de traguito”, y a los nunca-diálogos susodichos han de multiplicarlos por cien de lunes, y mil de feriados.

Salvajes, salvajes los Villa, ¿o no?, mas ahora expondré a un solo exponente y contaré sobre su vida personal; es el décimo cuarto vástago de los veinte y siete, nació un dos de marzo (no sea Villa y averigüe sobre que fecha poco célebre se festeja aquel día en Ecuador), y lo bautizaron con el nombre de Segundo Bravo Villa. 

Digamos que Bravo era la copia exacta de Renso solo que un poquito más panzón y jetón; era horrible y también el preferido de su padre. Talvez podría decir que sin los problemas que tuvo este en su infancia, como el amargo remoquete de “Caguilla” por Villa y por (pido disculpas por el siguiente exabrupto, pero sin aquel mi meta hacia la objetividad- ajá- se perdería) CAGÓN, puede ser que no se hubiese convertido en lo que se transformó. 

Hasta los catorce años de edad se pasó en un silencio mortecino con el resto de la sociedad, se limitó a hacer de su cuerpo un ladrillo indestructible; y fue en un martes matutino cuando después de cinco años en que nadie le había dirigido la palabra, un compañero de colegio le dijo lo siguiente: “¡Oítes Caguilla, pasá la bola!”. El Caguilla botó humo negro por sus orejas, y su tez morena se hizo violeta. Se dirigió tranquilamente hacia el ofendedor, que en medio de la cancha de fútbol de cemento se ahogaba de la risa, y sin pensar dos veces, digamos que se lanzó a darle una paliza. Pobre Caguilla, nunca supo que su opositor era cinta negra en Jujitsu, y que su cuerpo de ladrillo indestructible, resulta, que si había sido destructible….

Una amarga amargura acabó de florecer en su alma, y con el pasar de los años, decidió que mejor era dejar el alma a un lado, para que así su amarga amargura se fuera también. El alma la botó, pero el sentimiento permaneció. Su cuerpo se fue haciendo un muro, ahora si indestructible, en efecto del levantamiento de piedras y penas.

El orgullo de sus padres fue la inteligencia criolla, que desde siempre la aplicó en todo momento. Ya graduado del colegio, con calificaciones, frutos del ejemplo antes mencionado, empezó a ejercer como vendedor, tal como su madre lo hacía, pero decidió que le faltaba poder, y en consecuencia con vagos esfuerzos, Renso le consiguió un puestillo en el Registro Civil, donde meses más tarde, el Caguilla se daría cuenta de que algo así era lo suyo, pero a falta de acción, y por motivos de hado, conoció a Barrios Torres, alias “Flacuras”…

Flacuras cambiaría su vida, le abriría las puertas a un mundo hecho a la medida para el Caguilla, un mundo donde el poder es ejercido por un ser tímido y desconfiado, de cuerpos rechonchos, de hocicos agudos; y que laboran y gruñen como la quinta palabra del título del presente relato.

Continuará… 

3 comentarios
  1. mili dijo:

    chivito, la verdad que leer tus relatos, para alguien que te conoce tanto, o al menos eso cree, y que ademas es amante de la buena lectura es un placer……Voy a aprovechar e imprimir algunos, para despues cuando vos seas famoso (que estoy seguro que lo seras), alardear y demostrarle a todo el mundo que yo te sigo desde tus comienzos…..
    Te quiero, y eso deberias ya saberlo. Espero verte en Argentina, aunque si tus deseos son otros espero que se te cumplan….sino veni a visitarme!

  2. jocho dijo:

    estas historias del maldito cerdo son un cague !!!!!!

  3. Isidro Josè dijo:

    mili, grande sos!!!…. gracias por tus halagos

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