Del sacudido animal en la ducha

La espuma del champú le tapó las orejas, el jabón le secó la cara, pero de todas formas abrió la ventana y miró la llovizna caer a través de la silueta del guabo. Entonces se dijo a sí mismo, viejo, loco, porqué estaba tan triste, cómo se puede estar así cuando existen los Rolling Stones en la oscuridad,  con lluvia y agua caliente al mismo tiempo. Entonces sintió el llamado de la naturaleza y se desprendió del agua del cuerpo como lo hacen los perros y los caballos,  una sensación salvaje y temerosa. Una vibración que comenzó en la cabeza, los cachetes y los hombros,  y terminó en la pelvis y los tobillos. Y una vez más, y otra, hasta que se sintió seco. Se había convertido en un experto. Era más de un mes desde que dejó de usar las toallas rojas y amarillas. Y para festejar empezó a bañarse por las noches con música de fondo, y el agua se le ponía unos días muy caliente y otros muy fría hasta que llegó al justo intermedio, entonces saltó y bailó.

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